El mundo se viene abajo por las creencias equivocadas

Los seres humanos parecen tener un impulso natural para distinguirse de los otros seres humanos. A menudo, quieren ser superiores a los otros. Se asignan a sí mismos y a los miembros de su clan o grupo características que los diferencian.

Frecuentemente, estas características les dan a los miembros del grupo prerrogativas o privilegios. Los que no pertenecen al grupo son excluidos de estas prerrogativas y, con frecuencia, tratados diferentemente o mismo maltratados y – en el peor de los casos – asesinados.

Durante toda la historia, muchos grupos se han asignados características basadas en la raza, la cultura, la lengua, la religión, la política o la economía. En frecuentes ocasiones, tales características han llevado a violencia, guerras y otras atrocidades. Aún hoy.

Cierto está que la Humanidad ha evolucionado y que ha alcanzado enormes avances tecnológicos. Sin embargo, es triste que muchos miembros de la raza humana no hayan desarrollado la inteligencia cierta, continuando a querer distinguirse en base a la raza, la cultura, la lengua, la religión, la política o la economía.

Es igualmente triste ver que los que no tienen la inteligencia cierta, sean generalmente los más vociferantes y asertivos y que consigan imponer sus puntos de vista a los miembros de su grupo y hasta a otros. Son la fuerza motriz de su grupo, pero frecuentemente lo mueven en la dirección errónea.

El dinero o el poder financiero de algunos y de ciertos grupos contribuyen a la imposición de opiniones que normalmente no podrían prosperar.

Desorden

Mirando al mundo desde cierta distancia, es un desorden de diferentes fuerzas motrices que parecen decididas a deshacer al mundo.

Aún hoy, se les maltrata o se mata a muchas personas porque pertenecen a otra raza o a otra religión. Aún hoy, el sistema económico y sociopolítico del capitalismo (donde la economía ampliamente dirige a la política) impone un modo de vivir que es demasiado duro y exigente para la gente. Se lo puede comparar a una religión, ya que tiene una fe inexorable en el poder del dinero.

Creencias y suposiciones

Tantas creencias. Muchas veces basadas en falsas suposiciones.

Cualquier persona puede ver que el mundo es una nave que se está dirigiendo a una severa tempestad que no va a poder superar. Precisa de un nuevo capitán y de nuevas instrucciones de navegación de las que se hayan sacadas todas las suposiciones erróneas.

Las nuevas instrucciones de navegación deben basarse en la humanidad o en los valores humanos. Estos valores requieren que ninguna raza, cultura, religión, lengua, sistema político o económico sea superior a otros. El capitán de la nave que respeta los valores humanos, se llama Paz.

Toda la Humanidad está en la misma nave. Todos tendrán que pasar por la tempestad.

Nadie podrá escapar y la Humanidad solamente podrá sobrevivir cuando todas las falsas suposiciones hayan sido echadas por la borda.

Proyecto común

La supervivencia de este mundo requiere el esfuerzo común más intenso en toda la historia de la Humanidad.

Se gastan billones de dólares en atacar o en destruir a miles de personas porque tienen otra raza, religión, sistema político o económico. Estos billones se requieren urgentemente para invertir en una humanización global (o en el fortalecimiento de los valores humanos), la restauración de la Naturaleza (el socio olvidado de la Humanidad), la educación de la paz, el combate de la pobreza, obras sociales… en breve, en la paz y en la solidaridad sin fronteras.

El capitalismo debería entender que precisa reformarse y humanizarse. Los valores humanos como la solidaridad, la honestidad y la confianza deben ser ingredientes de base.

Las religiones (que aún juegan un papel considerable en nuestra sociedad) deben dejar de pensar que una de ellas sea superior a las otras (lo que conduce con frecuencia a tensiones y violencia). Algunos libros santos podrían dejar suponer que así sea. Sin embargo, comunicaciones recientes (registradas por individuos con una gran receptividad cósmica) indican que la Humanidad tiene que desarrollar más su aspecto humano o que aplique más los valores humanos. Una sola religión, cualquiera que sea, no puede salvar a este mundo. Pero si todas colaboran y si los sistemas políticos y económicos igualmente abrazan los valores humanos, finalmente harán la contribución que se está esperando desde hace tiempo.

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Danellandia se creó el 28 de marzo de 2004, después de un grave incidente que drásticamente cambió nuestra vida.

Se basa en discusiones sobre este mundo y sus muchos problemas con personas de diferentes orígenes, países, religiones y edades.

Danellandia definió 25 valores humanos como la base de su campaña para hacer este mundo mejor y más justo en muchos campos de las actividades humanas: política, economía, medios de comunicación, relaciones personales, educación, cuidado de la Naturaleza…

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